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La observación de ballenas, un negocio mundial

La observación de ballenas, un negocio mundial

Para los países que no las cazan, las ballenas que llegan hasta sus costas tienen un valor que no se mide en toneladas de carne sino en millones de turistas y en miles de millones de dólares. En el 2009, más de 13 millones de curiosos las observaron en 119 países, generando $ 2.000 millones, dijo el ministro australiano de Ecología, Peter Garret, ante la Comisión Ballenera Internacional (CBI), organismo que regula la caza y establece políticas sobre las ballenas, reunido en Agadir, Marruecos.

Según el primer estudio sobre observación de ballenas, realizado por la Universidad de Columbia Británica, de Canadá, podría generar 24.000 empleos en el mundo. América Latina está muy presente para la CBI, pues la actividad aumenta, desde 1990, tres veces más que el promedio mundial, representa $ 278 millones y atrae a 1,5 millones de aficionados.

“En la Península Valdés, en la Patagonia argentina, más de 200.000 turistas vienen a ver las ballenas entre junio y diciembre”, explicó en días pasados Roxana Schteinbarg, directora del Instituto de Conservación de Ballenas de Buenos Aires, Argentina.

Para hacerse oír, un centenar de operadores latinoamericanos y del Caribe presentó, por iniciativa de Argentina, una declaración a la CBI reclamando que se mantenga la moratoria para la caza comercial, el respeto de los santuarios balleneros y la creación de un nuevo santuario en el Atlántico sur.

En Nueva Zelanda, de donde se zarpa para ver las ballenas azules y los cachalotes, esto produce más de $ 80 millones al año, dijo Karena Lyons, miembro de la delegación.

El jueves, la Comisión autorizó un plan estratégico quinquenal (cinco años) para la observación de las ballenas, cuyo objetivo será encuadrar el desarrollo de esta actividad y reducir los impactos sobre los cetáceos. “El plan –estimó Vincent Ridoux, experto francés del comité científico de la CBI– debe permitir evaluar las molestias provocadas en los diferentes sitios y sus impactos”. Añadió que también debe ayudar a los pequeños estados a equiparse para lograr el objetivo.

República Dominicana, con 25.000 turistas embarcados por temporada, es la mejor situada, mientras que en islas Fiji, al sur del océano Pacífico, ya no hay observación de ballenas, y en Tonga los barcos hacen cola porque no existen suficientes cetáceos por la caza ilegal e intensiva dirigida por los rusos, aseguró Sue Taei, del Pew Environment Group de Samoa, en el archipiélago de Polinesia.

Fuente: Diario El Universo 05/07/2010